3 de diciembre de 2008

El cine como documento histórico

Por Carlos Salas

Los diferentes puntos de vista que trataré de analizar, desde las diferentes perspectivas históricas, en la manera de narrar la historia, y el cine como parte de este análisis, constituyéndose el cine como otra manera de historiar, otro problema a analizar es cómo la historiografía se apoya en otras disciplinas y una de ellas el cine para tratar de narrar la historia por medio del cine. [Como preguntaba Marc Ferro:] “¿Será el cine un documento indeseable para el historiador? casi centenario, pero ignorado, ni siquiera cuenta entre las fuentes dejadas de lado. No entra en el universo mental del historiador”.[1]

El autor inicia cuestionándose cómo existe cierta renuencia de parte del historiador para no hacer uso del cine para, en este caso analizar la historia, ya que dice que el cine no había nacido, cuándo la historia contaba con un largo camino recorrido, ya tenía mucho tiempo perfeccionándose, dejando de narrar para explicar, aquí el autor se muestra escéptico con respecto a la validez del cine como fuente histórica, no dándole el crédito que hasta esa época no tenía. No así más adelante el autor aborda y se da cuenta de la necesidad de hacer uso del cine, así como de otras disciplinas para narrar y hacer historia.

Otras disciplinas para abordar la historia

La investigación histórica tiene varias maneras de abordar los acontecimientos históricos y en el siglo pasado inició con nuevos métodos de investigación por parte de la historia y ha modificado profundamente el procedimiento del historiador en su manera de abordar la historia. El historiador ha tenido que echar mano de otras disciplinas como: la economía, la sociología, la psicología, etc. y debe tomar en cuenta el estudio de las mentalidades. Por lo tanto podemos ver que desde estas perspectivas, las barreras que dividían las diferentes disciplinas se vuelven más flexibles. Así que prácticamente durante la tercera generación de la escuela de los Annales, los historiadores han ampliado sus perspectivas, hasta incluir en sus investigaciones no sólo las tendencias económicas, acontecimientos políticos y cuestiones sociales, sino también la historia de las mentalidades, historia de la sexualidad, historia material, la historia de la vida cotidiana, etc. No habrían podido llevar acabo sus investigaciones si se hubieran limitado a utilizar documentación, por lo general fuentes escritas guardadas en archivos.

Así que desde esa época, podemos ver que los historiadores no únicamente utilizan fuentes escritas, sino también fuentes orales, y todo artefacto, obra o creación hecha por el hombre para poder acercarse y poder darle una nueva interpretación del pasado por medio de otras fuentes. Pero por un lado y aun con la importancia del nacimiento del cine en el siglo XX, puedo analizar que muy pocos historiadores se apoyan de los filmes, para poder darle otra interpretación a la historia evocando una época anterior que el investigador puede hacer uso de la misma para enriquecer su trabajo historiográfico. Yo puedo ver que el cine se presenta como una nueva manera de ver la historia que por medio de imágenes, sonidos y sin que exista únicamente imágenes, el historiador que cuenta la historia nos puede trasladar al pasado histórico de los pueblos y de las diferentes culturas. En este sentido Marc Ferro comenta, "por lo que atañe al cine, y a otras fuentes tampoco escritas, creemos que no se trata de incapacidad ni de retraso, sino de ceguera o de rechazo inconsciente que procede de causas más complejas".[2]


El cine como herramienta para el historiador

El cine como una herramienta muy importante e útil para, en este caso el historiador, "no es un accidente, es algo central en un siglo que sería diferente si este no hubiera existido, los historiadores se sirven, para interpretar el pasado, de las huellas que éste les ha dejado. Se trata, en la mayoría de los casos, de documentos escritos; sin embargo, algunos objetos cotidianos, herramientas, dibujos y también películas son marcas de una época anterior que el investigador puede usar. Los historiadores que se involucran sin preparación en el estudio de las obras cinematográficas interrogan documentales o noticias filmadas, seguros de que ahí van a encontrar datos precisos y de que, en cierto modo, van a ver ante sus ojos el desarrollo de momentos históricos".[3]

La creación del cine apareció como un progreso científico en el siglo pasado, sin embargo hoy en día sigue teniendo esa función inicial, como por ejemplo en la rama de la medicina o en la institución militar para identificar armas enemigas. Aunque el cine, se convirtió en producción artística, intervienen los pioneros en los filmes, documentales o de ficción, y ya desde un comienzo, la cinematografía, fue pretexto de representación, educación y glorificación. Por medio del cine la figura de un personaje lo pueden convertir en un héroe o en un villano.

El cine como reconstitución histórica

Sin embargo como los dirigentes de la sociedad se dieron cuenta del poder de las imágenes y advirtieron cual podía ser la función que desempeñaría el cine trataron de apropiárselo y ponerlo a su servicio. Marc Ferro en relación a esto, comenta "la diferencia se sitúan aquí a nivel de las tomas de conciencia, no de las ideologías: y es que los dirigentes (…) desean la subordinación del cine",[4] pero el cine exige su propia autonomía, con muchas dificultades algunos cineastas establecieron total independencia con respeto a las ideologías dominantes, y se mantuvieron firmes en sus autonomías, y de esta manera logran producir películas totalmente independientes.

Sin embargo a pesar de lo anterior algunos cineastas sucumben ante las ideologías dominantes y por otro lado, un número reducido, que ejerce autonomía propia. Ambos grupos crean obras que contienen fuentes objetivas, o mejor dicho, puede convertirse en esa fuente objetiva para el entendimiento de las sociedades pretéritas. De igual forma, sucede con los distintos tipos de películas, aquellas de "reconstitución histórica", "ficción histórica" y "reconstrucción histórica".[5] Sin embargo las películas producidas sobre el pasado reciente (que Ferro denominó de "reconstitución histórica") evocan mejor o peor, pero con clara voluntad historiográfica, los filmes realizados en su propio periodo (llamado de "reconstrucción" según los términos de Marc Ferro), poseen un valor socio-antropológico que, con el paso del tiempo, cobrara verdadera importancia como documento histórico. La razón es obvia: tales filmes muestran el hoy o el ayer de los hombres y las mujeres de una determinada época, retratan a la gente, su modo de vivir, sentir, comportarse, vestir e incluso de hablar, así como en algunas podrían mostrar los inmuebles de determina época.

Por lo tanto, podemos analizar que las películas que reconstituyen el pasado, según Pierre Sorlin, nos hablan más de cómo era o es la sociedad que las ha realizado, de su contexto, que del hecho histórico o referente que intentan evocar. Por ejemplo, La Marsellesa, de Jean Renoir (1937), clarifica más cómo era la gente del Frente Popular galo que lo que realmente fue la Revolución Francesa. Mientras la también magistral obra de Rohmer La inglesa y el duque (2001) viene a ser una lectura «revisionista» del hecho revolucionario en base a las memorias de una aristócrata de la revolución francesa, de esta manera por medio del cine ambas películas nos aproximan a la Revolución Francesa de una manera acaso con mayor fuerza que los libros o los documentos históricos, porque nos hace ver y sentir muy de cerca las vivencias, en este caso de de sus protagonistas.

El filme como valor histórico

El valor histórico del filme, es muy importante en las películas en este caso históricas, el cine como documento o testimonio histórico, incluyendo el cine propagandístico y los distintos tipos de películas ya mencionadas. Todos son considerados como documentos históricos, y a la vez son testimonios y testigos de la historia y de ahí su importancia para la investigación histórica.

Sociológicamente, Pierre Sorlin centra su reflexión en la capacidad del cine para reflejar elementos propios de una determinada sociedad. El cine como retransmisor de ideologías, así como los filmes que reconstituyen el pasado, nos habla mas de cómo era o es la sociedad que las ha realizado, que del hecho histórico que intenta evocar. De acuerdo con la propuesta de Sorlin "el film pone en escena el mundo, y al hacerlo es uno de los lugares en que constantemente cobra forma la ideología (…) La tarea del investigador es la de definir según que reglas se transforma el mundo en imágenes sonorizadas".[6]

Nos dice Sorlin, que un film contiene una gran cantidad de ideas destinadas al público y se les tramite a través de la pantalla mediante imágenes que forman parte de un imaginario común. Pierre Sorlin lo plantea de la siguiente manera:

“El cine transmite representaciones y esquemas sociales; corta fragmentos del mundo exterior, que constituye en unidades continuas, los filmes, que impone al público. Cualquiera que sea el periodo considerado, la investigación histórica debe concentrarse, en primer lugar, en los medios utilizados para alcanzar al público; dicho de otro modo, en la legibilidad. ¿Cuáles son los procedimientos de exposición admitidos, tolerados, reprobados? ¿Qué convenciones forman unanimidad y qué otras pasan por aberrantes o revolucionarias? ¿Cómo aborda el cine al universo sensible, siguiendo qué reglas lo divide, cómo encadena las imágenes y los sonidos, qué coherencia busca?”[7]

Entonces el cine es una obra comunicativa en el cual se establece una serie de imaginarios comunes que en su conjunto, el film completo, representa un modo de pensar, una ideología o una mentalidad. Nos dice Ferro que un film es un testimonio.

Desde la perspectiva histórica, Marc Ferro, es quien ha creado uno de los modelos de análisis más completos. El análisis de Ferro consta de cómo el cine representa la realidad: a través de los contenidos, a través del estilo, a través de la actuación de la sociedad y a través de la lectura que se haga de él. En tanto a los diferentes tipos de filme, Marc Ferro propone tres, la de reconstitución histórica, ficción histórica y reconstrucción histórica, cada una entendida y analizada de distinta forma para su interpretación histórica.

Ferro sostiene que "las películas (o la novela), más que la historia de los historiadores, revela los lapsus y silencios sociales, el imaginario de la sociedad y el impacto de la Historia sobre cada uno de nosotros…"[8], habla de la importancia del cine para el mejor entendimiento de las sociedades pasadas. Y termina diciendo "el cine ayuda a entender la historia, es cierto, siempre y cuando no le haga pantalla".

Otro de los autores que han mostrado su interés en el cine como documento histórico es, Peter Burke, en su libro Visto y no visto en donde estudia el testimonio del cine como "lenguaje de la imagen en movimiento" que posea sus propios códigos narrativos y representa un potencial histórico único que puede recrear historias del pasado con mucho valor. Ya que la imagen muchas de las veces dice más que mil palabras.

Burke nos plantea problemas de método que nos ayudan ha interpretar acertadamente las imágenes. El psicoanálisis, el estructuralismo y el post-estructuralismo son presentados como enfoques para lograr ese fin. Encontrar la regla general que se pueda aplicar para el estudio y la interpretación de las imágenes sin riesgo a equivocarse.

Así también, las reflexiones de Roger Chartier con respecto al mundo de la lectura, plantea que hay que recordar que el filme se presenta como una determinada materialidad, en donde se puede estudiar los contenidos intelectuales, culturales, hasta el trabajo personal y colectivo de la realización, su presentación y la recepción al público que lo consume.

Conclusión

En conclusión la gran ventaja del material audiovisual radica en su capacidad de guardar imágenes y mensajes. Esto es que podemos guardar cultura producida en otro momento histórico y en otro contexto social. Que sin embargo cuando en especial se habla del cine, se introduce toda una serie de peculiaridades específicas. Los filmes, como cualquier otra realización humana, no puede menos que reflejar la mentalidad de los hombres que la produjeron y de la época en que viven, además de tener la capacidad de plasmar las aspiraciones, deseos y características de una sociedad a lo largo del tiempo y reflejar en sus argumentos problemas y cambios políticos que determinan la historia de un determinado país.

Si se estudiara y preservara la memoria filmada, y en esto se incluyeran largometrajes, cortometrajes y documentales, podría de alguna manera ayudar a dar más luces sobre la historia política, social y cultural del siglo XX. La historiografía puede apoyarse en el cine para preservar la memoria y darle un nuevo enfoque a la historia por medio de imágenes, sonidos y formas, yo pienso que desde que apareció el cine podemos ver y entender la historia de otra manera. El cine podemos ver que con algunas fallas, es parte importante de la historia y se constituye como el vehículo para narrar la historia por medio de imágenes, de la memoria, de representaciones y de formas históricas. Podemos ver también que el cine es una herramienta para el historiador muy importante si este deja de un lado sus complejos con respecto de ver al cine como una manera de historiar la historia.

Bibliografía

Burke, Peter. Visto y no visto. El uso de la imagen como documento histórico critica, España, 2001.
Chartier, Roger. El mundo como representación. Estudio sobre historia cultural. Barcelona: Gedisa editorial, 2005.
Ferro, Marc. “¿el cine un contraanálisis de la sociedad?”.
____. Cine e Historia. Barcelona: Gustavo Gili, 1980
Sorlin, Pierre. Sociología del cine. La apertura para la historia del mañana. México: FCE, 1985.

[1] Marc Ferro, “¿El cine un contraanálisis de la sociedad?”, 241.
[2] Marc Ferro, Cine e Historia. (Barcelona: Gustavo Gili, 1980), 20. En este tipo de documentación, Chicago, en las notas se pone primero el nombre del autor y después el apellido. Mientras que en la bibliografía se pone primero el apellido y después el nombre.
[3] Pierre Sorlin, Sociología del cine. La apertura para la historia del mañana. (México, Fondo de Cultura Económica, 1977. Reeditado en 1985), 20.
[4] Ibid, 21.
[5] Ferro, , aquí debes indicar las primeras tres palabras del texto citado, pues ya lo mencionaste antes. No sé a cual te refieres, pues tienes dos referencias de este autor.op. cit., p. 12.
[6] Pierre Sorlin, Sociología del cine. La apertura para la historia del mañana (México: FCE, 1985), 245.
[7] Sorlin, poner las tres primeras palabras del texto cuando es la segunda vez que se menciona y en adelante, 252.
[8] Ibid., 187.

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